Recinto con Historia y Tradición (La Quinta Casa de Correos)
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Durante años, la Nueva España contó con dos administraciones principales, la de Veracruz y la de la ciudad de México, las cuales estaban en manos de particulares.
Del año de 1621 a 1771, la oficina principal de esta ciudad ocupó una casa en la esquina de la Calle de la Soledad. Esta última fue habitada por el tercer Correo Mayor, Pedro Diez de la Barrera.
Cuando se incorpora el oficio de correos a la Corona, la oficina de la Ciudad de México pasó a ocupar la casa ubicada en el número once de la calle de Santa Teresa.
En 1788 se cambia a las casas de don José de la Borda en la Calle de San Francisco número diéz.
A partir de febrero de 1852 se traslada a un anexo de la antigua Casa de Moneda donde permanece hasta fin de siglo.
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Hospital de Terceros |
Costrucción Palacio Postal |
En 1884 el correo se integra a la modernidad que el sistema mundial demanda y se implanta el Código Postal Mexicano a la vez que el desarrollo el país aumentan el movimiento de correspondencia lo que ocasiona aumento en las necesidades de espacio y funcionalidad que requería la activa Dirección General de Correos, por lo que se inicia el planteamiento de contar con instalaciones acordes con las necesidades y se escoge un predio ubicado en la cabecera de manzana de las calles de Santa Isabel, San Andrés y Callejón de la Condesa, lugar en donde se encontraba una edificación de la época virreinal conocido como el Hospital de Terceros que ocupará tres mil setecientos treinta metros cuadrados.
Para 1900 el Hospital de Terceros fue demolido. El proyecto es realizado por el arquitecto italiano Adamo Boari, y la construcción por el ingeniero mexicano Gonzalo Garita. El estilo general del edificio obedece al español antiguo anterior a la época de la conquista conocido por Plateresco, recuerda en algunas decoraciones al Palacio de Monterrey en Salamanca, España y al gótico veneciano, con detalles que nos transportan al Palacio Ducal en Venecia, Italia. El conjunto de estos aspectos arquitectónicos hacen que sea considerado un estilo ecléctico.
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Amado Boari y Gonzalo Garita |
Cinco años duró su construcción, la primera piedra se colocó el 14 de septiembre de 1902, en cuyo interior se guardaron objetos y periódicos de la época, haciendo referencia al suceso, en medio de solemne ceremonia. El Palacio Postal fue inaugurado el 17 de febrero de 1907 por el Presidente Díaz. El costo total de la obra fue de $2,921,009.94.
El 4 de mayo de 1987 El Palacio Postal fue declarado Monumento Artístico de la nación en diario oficial de la misma fecha.

Es una construcción de estructura metálica de acero tipo Chicago, de moda en esos años, ahogada en concreto, sus entrepisos son de vigueta y bovedilla, y los muros de tabique fueron revestidos con sillares labrados de “piedra blanca de Pachuca” que la intemperie oxida, dándole su tono de oro pálido. Tanto en su interior como exteriores, el edificio se encuentra lleno de obras de arte, ornamentado con mármoles y trabajos de escayola. Sobresalen como obras de arte, los frescos de Bartolomé Gallotti, alusivos al correo, pintados al temple, las gárgolas y detalles de los pórticos, hasta la herrería de bronce dorado, incluyendo la de las majestuosas escalinatas, hecha con mármoles mexicanos que conducen de la planta baja al primer piso, los bronces fueron elaborados en la Fondería Pignone de Florencia, Italia.

En sus adornos platerescos predominan los elementos gotizantes, pináculos que rematan los torreones y los arcos falsos sobre los peraltados de las ventanas del primer y segundo cuerpos, elementos que visualmente vuelven ligera y airosa la gran masa del edificio, a lo cual también colaboran las logias superiores con infinitas danzas de arcos de medio punto sobre finas columnas salomónicas e igualmente las esbeltas ventanas de ajimez.
En el tercer nivel, otros adornos platerescos son los ornamentales arcos trilobulados, que en la parte superior ofrecen escudos heráldicos rodeados de motivos fitomorfos. Los otros vanos de este cuerpo presentan forma rectangular y están rematados por frontones circulares que igualmente ostentan escudos, éstos sostenidos por amorcillos; y entre este piso y el cuarto, la interminable greca horizontal de escudos cuya forma o campo es un triángulo curvilíneo inscrito en un círculo.
En la puerta principal están esculpidas las figuras de dos bueyes, como timbres o cimeras de grandes escudos, que enmarca el elegante alfíz mudejar de la puerta y representan el espíritu de sacrificio y a los que trabajan en silencio para bien de los demás.
En la torre principal del edificio se encuentra el reloj monumental que fue importado y ensamblado por la “Joyería La Perla”, el cual en el año de 1907 se dejaba escuchar hasta cuatro kilómetros a la redonda.